Autor: Equipo de Verbalia
Un equipo prepara un texto inclusivo en español y necesita adaptarlo al inglés, al francés o a otra comunidad lingüística. La solución no siempre puede trasladarse palabra por palabra: primero hay que acordar qué busca expresar y a quién se dirige.
Distinguir intención y recurso lingüístico
Aclarar si el objetivo es nombrar a todas las personas, evitar estereotipos, respetar identidades o mantener claridad en instrucciones. Cada idioma ofrece recursos distintos y cada organización puede establecer criterios propios.
Las orientaciones de Naciones Unidas para el español describen opciones y desafíos específicos del idioma; el organismo recomienda adaptar sus pautas al contexto lingüístico en el que se trabaja ONU, orientaciones en español.
Considerar público, canal y registro
Una política institucional, una campaña pública y un mensaje interno pueden requerir soluciones diferentes. Revisá quién leerá el texto, qué espera hacer y qué normas o guías debe seguir la organización.
No supongas que una forma es compartida por todas las personas de una comunidad. Cuando el contenido sea importante, consultá a quienes representan la audiencia y explicá los criterios adoptados.
Documentar decisiones entre idiomas
Creá una guía que indique intención, formas recomendadas, alternativas aceptadas y casos que requieren consulta. Para cada traducción, evaluá claridad, naturalidad y consistencia con la política institucional.
Si una forma no tiene equivalente directo, reformulá la oración para conservar la intención y la legibilidad. Después revisá el texto dentro del canal donde se publicará.
Conclusión
La comunicación inclusiva requiere decisiones contextualizadas y consistentes. Acordar primero el propósito facilita adaptar cada idioma sin aplicar una fórmula mecánica.



