Autor: Equipo de Verbalia
Una familia recibe instrucciones de alta en español, pero no sabe cuál es el próximo paso ni a quién llamar. En comunicación sanitaria, traducir con precisión es necesario; también lo es organizar el mensaje para que la persona pueda entenderlo y usarlo.
Una traducción sanitaria puede ser correcta y aun así no ser clara para la comunidad que debe usarla.
Definir audiencia y objetivo
Antes de adaptar un folleto, consentimiento o instrucción, identificá quién lo leerá, qué necesita hacer y en qué situación recibirá la información. La comunidad hispanohablante reúne experiencias lingüísticas distintas: no conviene asumir una única variedad o nivel de familiaridad con términos médicos.
Las Normas Nacionales CLAS del Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos incluyen pautas sobre asistencia lingüística y comunicación comprensible HHS, CLAS. Su aplicación depende del contexto institucional y normativo correspondiente.
Hacer comprensible el contenido
Presentá primero el mensaje principal y la acción esperada. Explicá los términos técnicos que sean necesarios, separá instrucciones y fechas, y evitá ambigüedades. La precisión clínica debe conservarse: simplificar no significa alterar dosis, riesgos ni advertencias.
El CDC Clear Communication Index ofrece criterios basados en investigación para desarrollar y evaluar materiales públicos CDC, guía del índice. AHRQ también publica herramientas para revisar si los materiales educativos resultan comprensibles y accionables PEMAT.
Revisar en contexto
Verificá nombres de medicamentos, unidades, instrucciones, enlaces y datos de contacto con el equipo responsable del contenido clínico. Cuando sea posible, probá el material con personas representativas de la audiencia y observá qué interpretan, sin pedirles que adivinen.
La traducción no reemplaza la interpretación profesional cuando una interacción clínica requiere conversación en tiempo real. La institución debe definir el apoyo lingüístico apropiado para cada situación.
Conclusión
La calidad de un material de salud se juega en la precisión y en la posibilidad de comprender la acción que propone. Revisar contenido, lenguaje y formato con responsables clínicos y lectores previstos ayuda a detectar problemas antes de distribuirlo.



